5 diseñadoras referentes
1. Gae Aulenti (1927–2012)
«El principio consciente en este diseño ha sido lograr formas que puedan crear experiencias y, al mismo tiempo, acoger las vivencias de cada persona con la serenidad de un desarrollo natural y sin esfuerzo.» – Gae Aulenti
Arquitecta, diseñadora y creativa polifacética, Gae Aulenti fue una de las figuras más influyentes del diseño italiano del siglo XX, reconocida por su capacidad única para integrar arte, diseño y arquitectura.

Nacida en 1927 en un pequeño pueblo del norte de Italia, Aulenti comenzó sus estudios en artes visuales, pero en 1948 se matriculó en el programa de arquitectura de la Universidad Politécnica de Milán. En 1965, inició su carrera como diseñadora gráfica en Casabella-continuità, una revista de vanguardia en arquitectura y diseño.
A lo largo de más de seis décadas, Aulenti se dedicó al diseño industrial, revolucionando el diseño moderno con el uso de nuevas tecnologías y audaces combinaciones de materiales como vidrio, metal, mármol y plástico. Al igual que muchos de sus contemporáneos, durante la década de 1960, Aulenti diseñó icónicas piezas de mobiliario y lámparas, como la Giova y la Pipistrello, que fueron aclamadas por su elegancia y originalidad. Su colaboración con Olivetti para el diseño de innovadores showrooms marcó un hito en la disciplina del diseño comercial.
Además, Aulenti lideró proyectos arquitectónicos de gran envergadura, como la transformación de la estación Gare d’Orsay en el Musée d’Orsay en 1981. De este excepcional proyecto surgió el encargo del diseño de los interiores del Centre Georges Pompidou de París, la conversión del Palazzo Grassi en museo de arte en Venecia y la rehabilitación del Museu Nacional d’Art de Catalunya en Barcelona. Aulenti también sobresalió en el diseño de escenografías para La Scala de Milán, donde rompió con el pasado al adoptar una visión radical y futurista.
Su versatilidad y maestría le permitieron navegar con naturalidad entre grandes proyectos públicos y diseños más íntimos para la esfera doméstica, alternando estilos con una coherencia admirable.

A lo largo de su trayectoria, Gae Aulenti recibió numerosos reconocimientos por su contribución a la cultura del diseño y la arquitectura en Italia, como la Medalla de Oro al Mérito y la Medalla de Oro de la Triennale di Milano. También fue galardonada a nivel internacional con la Legión de Honor de Francia y el Premio Praemium Imperiale de Japón, consolidando su legado como una de las grandes maestras del diseño a nivel internacional.
2. Lina Bo Bardi (1914–1992)
«El tiempo lineal es una invención occidental; el tiempo no es lineal, es un enredo maravilloso donde, en cualquier momento, se pueden seleccionar puntos e inventar soluciones, sin principio ni fin.» – Lina Bo Bardi
Lina Bo Bardi, arquitecta, diseñadora, escenógrafa y teórica ítalo-brasileña, fue una visionaria que creía firmemente en el poder de la arquitectura como vehículo de transformación social y cuyo trabajo dejó una profunda huella en la arquitectura modernista del siglo XX.

Nacida en 1914, estudió en la Universidad de Roma y trabajó en Milán antes de emigrar a Brasil junto a su marido, país que influiría profundamente en su vida y obra. Allí desarrolló un enfoque de diseño que buscaba “humanizar el arte”, fusionando el modernismo con la tradición vernácula brasileña.
Bo Bardi desafió la arquitectura tradicional con un enfoque centrado en el ser humano, priorizando la integración del diseño con la vida cotidiana. Su filosofía de Arquitetura Povera enfatiza la sencillez, el uso de materiales locales y la integración con la naturaleza. Su propia residencia, la Casa de Vidrio en São Paulo, es un testimonio de esta visión, al fusionarse con el paisaje circundante desdibujando los límites entre espacios interiores y exteriores.
Entre sus obras más icónicas se encuentra el Museo de Arte de São Paulo (MASP), con una estructura suspendida que preserva las vistas de la ciudad y desafía los convencionalismos de la arquitectura museística y su intervención en el SESC Pompéia, una antigua fábrica que transformó en un dinámico centro cultural y de ocio, demostrando así su compromiso con soluciones accesibles y funcionales para la sociedad brasileña.
Bo Bardi concebía la arquitectura como un medio para democratizar el espacio, rechazando la visión elitista del modernismo y reivindicando la cultura popular. A diferencia de otros arquitectos europeos en Brasil, desarrolló un modernismo alternativo profundamente arraigado en el contexto local.

A pesar de haber sido subestimada en su tiempo, hoy Lina Bo Bardi es reconocida como una de las arquitectas que redefinieron la arquitectura del siglo XX. Su visión humanista, su experimentación con materiales y su capacidad para crear una arquitectura auténtica y respetuosa con la identidad cultural y el contexto han dejado una huella imborrable en la arquitectura social y cultural de Brasil y de todo el mundo.
3. Hilma af Klint (1862–1944)
«Aquellos a quienes se les ha concedido el don de ver más profundamente pueden ver más allá de la forma y concentrarse en el aspecto maravilloso que se oculta detrás de cada forma, lo que se llama vida.» — Hilma af Klint
Hilma af Klint fue una pintora y mística sueca, pionera del arte abstracto en la historia del arte occidental. Su obra, profundamente influenciada por la exploración espiritual, desafió los límites de la representación artística a través de un estilo gráfico radicalmente moderno.

Nacida en Solna, Suecia, af Klint estudió en la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo, donde se formó en pintura académica y paisajística, un estilo convencional asociado a las mujeres de su época. Sin embargo, su carrera dio un giro decisivo en 1896, cuando fundó Las Cinco, un grupo de mujeres que realizaban sesiones espiritistas y practicaban el dibujo automático. Su interés por el espiritismo, la teosofía y la antroposofía la llevó a desarrollar un lenguaje visual único, basado en símbolos, geometría y colores vibrantes.
Entre 1906 y 1915, af Klint creó Pinturas para el Templo, una serie de 193 obras de gran formato caracterizadas por formas geométricas, espirales y colores intensos. Estas obras son consideradas una de las primeras y más ambiciosas exploraciones del arte abstracto, ya que combinaban geometría, figuración y un amplio uso del simbolismo, explorando conceptos como la dualidad y la relación entre los mundos físico y espiritual.
Su arte anticipó el desarrollo de la abstracción geométrica décadas antes que artistas como Kandinsky o Mondrian. En una época en la que las mujeres artistas eran frecuentemente subestimadas, af Klint ocultó su trabajo más radical, sabiendo que el mundo aún no estaba preparado para su arte. Lo preservó y catalogó meticulosamente, especificando que permaneciera oculto durante 20 años tras su muerte.
No fue hasta finales del siglo XX y principios del XXI que su trabajo comenzó a recibir el reconocimiento que merecía, alcanzando su punto culminante con una gran retrospectiva en el Museo Guggenheim de Nueva York en 2018.

Hoy, Hilma af Klint es celebrada por su enfoque innovador de la abstracción, su tratamiento de temas espirituales, su exploración de lo invisible, así como por sus grandes proyectos abstractos y la fusión de influencias científicas y espirituales, consolidándose como una figura clave en la historia del arte contemporáneo.
4. Lucie Rie (1902–1995)
«Hacer cerámica es una aventura para mí; cada nueva obra es un nuevo comienzo. De hecho, nunca dejaré de ser una aprendiz.» – Lucie Rie
Lucie Rie fue una ceramista británica de origen austríaco cuya obra transformó la cerámica de estudio del siglo XX. Su producción, caracterizada por una estética modernista depurada, desafió las convenciones de la cerámica británica, tradicionalmente vinculada al estilo rústico y anglo-japonés.

Nacida en Viena en 1902, Rie estudió en la Kunstgewerbeschule, donde se formó en técnicas tradicionales de cerámica. En 1938, huyó de la Austria ocupada y se estableció en Londres, donde comenzó fabricando botones y joyería de cerámica antes de dedicarse por completo a la cerámica artística.
A lo largo de su trayectoria, Rie logró una síntesis singular entre utilidad y expresión artística, elevando la cerámica de lo funcional a la categoría de arte. Su obra evolucionó desde obras de líneas refinadas y funcionales hasta creaciones más radicales, con esmaltes densos, texturas rugosas, una paleta cromática inusual para su tiempo y una creciente abstracción formal.
La colaboración con Hans Coper entre 1946 y 1958 consolidó su influencia en el arte británico de posguerra, al tiempo que su labor docente en la Camberwell School of Art hasta 1971 dejó una profunda huella en una nueva generación de ceramistas. En las últimas etapas de su vida, la cerámica de Lucie Rie se aproximó a la pureza del formalismo asiático. Esta evolución estética coincidió con su amistad con la leyenda del diseño japonés Issey Miyake.
Su legado fue ampliamente reconocido en vida, siendo honrada con numerosos galardones, entre ellos la medalla de plata en la célebre Exposición Internacional de París de 1937 y el título de Dame Commander of the Order of the British Empire en 1991. Además, piezas de Rie forman parte de colecciones permanentes en museos como el Victoria and Albert Museum en Londres o en el MoMA en Nueva York.

Hoy, Lucie Rie es celebrada por su enfoque cosmopolita y visionario de la cerámica, su virtuosismo técnico y su capacidad para transgredir las fronteras entre el arte y la artesanía, consolidándose como una de las figuras más influyentes en la historia de la cerámica y el diseño contemporáneo.
5. Fumie Shibata (1965–)
«Más que la conveniencia o la novedad, [lo que un diseñador siempre debe valorar] es la búsqueda de la realización genuina, desafiándonos a encontrar maneras de ayudar a las personas a ser ellas mismas.» – Fumie Shibata
Shibata Fumie es una reconocida diseñadora japonesa, cuya práctica se distingue por su rigurosa atención a la forma y su notable versatilidad, abarcando desde la tecnología sanitaria hasta el diseño de mobiliario y objetos cotidianos, siempre combinando la funcionalidad y la estética minimalista.

Nacida en 1965 en Japón, Shibata estudió en la Universidad de Arte de Musashino antes de iniciar su carrera profesional en el Toshiba Design Center. En 1994 fundó su estudio con sede en Tokyo, Design Studio S, desde donde ha explorado diversas vertientes del diseño industrial, logrando equilibrar la producción en serie con una sensibilidad artesanal única.
El eje central de su trabajo se encuentra en el estudio de la interacción entre los objetos y el cuerpo humano. Un ejemplo de esta filosofía es su intervención en el diseño de interiores para la cadena de hoteles cápsula 9H (Nine Hours), donde la experiencia de descanso alcanza un equilibrio perfecto entre funcionalidad y diseño.
Ha colaborado con populares marcas japonesas como MUJI, para la que diseñó la línea de productos de cuidado bucal y el «body sofa», un asiento que fusiona ergonomía y confort, alineado con la estética sencilla propia de la marca. Para KINTO, diseñó la colección Unitea, una serie de piezas transparentes para tomar el té con curvas suaves pensadas para integrarse de manera natural en la vida cotidiana.
Considerada una de las diseñadoras más influyentes de Japón, Shibata fue Presidenta del Comité de Jurado del Premio Good Design y es miembro del Japan Design Committee. Además, es autora del libro Forms within Forms, una monografía en la que contextualiza sus creaciones desde una perspectiva íntima y personal.

Shibata aborda el diseño con intuición y un profundo respeto por los materiales, principios que adquirió en su infancia en una familia de fabricantes de telas. Su trabajo le ha valido un amplio reconocimiento, especialmente en Asia, aunque sus diseños también son reconocidos por los adeptos al diseño japonés en todo el mundo.