Entrevista de Alessandra Canessa a Alvaro Matías
¿Cuál es el propósito de este tipo de eventos?
El Madrid Design Festival tiene como objetivo poner en valor la trascendencia del diseño como elemento transformador de la sociedad. Es una disciplina que se aplica a muchos ámbitos, desde el diseño gráfico, diseño de producto, diseño estratégico, diseño de servicios… por sólo citar algunos.
El diseño está muy presente en nuestro día a día, sin que muchas veces reparemos en él. Es un vehículo a través del cual se pueden materializar soluciones a los retos, necesidades y desafíos que podemos tener como sociedad y que puede aportar estas respuestas de una forma estética o bella. Por eso no solamente tiene que ver con lo puramente formal y objetual de utensilios donde el diseño está presente de una forma evidente: una silla, una mesa, una lámpara, por ejemplo, sino que también está en la manera en la que habitamos en las ciudades, en la movilidad, en la forma en la que nos relacionamos entre unos y otros o trabajamos. Es omnipresente.
¿Y cómo surgen los conceptos de cada año?
El festival es una respuesta a una realidad: la escena del diseño en Madrid. En este sentido, trabajamos de la misma forma en la que lo hace un diseñador. Un diseñador, al fin y al cabo, está atento a las necesidades que puede haber en un momento dado. Un diseñador es consciente del momento en el que vive y de la sociedad en la que está, de los desafíos que tenemos, de las necesidades, de los retos, de las dificultades: su trabajo es buscar respuestas y soluciones.
Estamos en una reflexión permanente de las circunstancias que nos rodean. Somos un festival que tiene en su lema transversal “Rediseñar el mundo” su razón de ser, lo que nos obliga a tener los sentidos puestos en entender lo que está sucediendo. Como gestores culturales somos promotores de un encuentro donde público, empresas y diseñadores se dan cita. En ese sentido propiciamos espacios para que esas conversaciones salgan adelante, que sean fructíferas y que tengan interés. Para ello es imprescindible que estén que ligadas y muy asociadas a lo que ocurre en la sociedad.
La sostenibilidad está presente transversalmente. Hay diseñadores, hay emprendedores, hay proyectos empresariales que llevan hablando 50 años de sostenibilidad. Ahora se puede hablar también de la vigencia que tiene la artesanía, o de la importancia de, por ejemplo, la habitabilidad en las ciudades. En ese sentido el festival abraza las tendencias, pero también puede generarlas, aunque no es nuestra intención primordial. Sí es nuestra intención primordial mostrar una propuesta lo suficientemente amplia para que todas las personas que están trabajando en el diseño a lo largo de todo el año en nuestro país tengan un lugar donde proyectarlo, y seguir trabajando sobre temas que consideramos que son y serán de actualidad.

El lema es "Rediseñar el mundo". ¿Cuál fue tu mayor motivación para este lema?
Es un lema transversal bajo el que ofrecemos una panorámica de propuestas. Cada año lo centramos en algo más específico. Este año, ha sido el concepto origen, y lo hemos trabajado desde las jornadas profesionales. En el origen está entendido que en cualquier proceso y en el origen de cualquier paso que se va a dar está el diseño. «Rediseñar el mundo» es un concepto muy amplio que no tiene códigos secundarios: se explica por sí solo, es una declaración que tiene que ver con la transformación de la sociedad, mejorar nuestro día a día, facilitar el acceso a soluciones al mayor número posible de personas. El Madrid Design Festival nació porque había un ecosistema creativo en la ciudad que era ya evidente y que sabíamos que necesitaba un lugar o una plataforma que los aunara para poderlos proyectar.
¿Qué es para ti rediseñar el futuro?
Rediseñar el futuro empieza por ser muy consciente del presente. Tener una mirada sensible respecto a lo que sucede a tu alrededor es la base para poder plantar esa semilla que germine en el futuro que tú quieres habitar.
¿Qué piensas sobre el diseño como herramienta para transformar el mundo y vivir en un mundo más sostenible?
Yo lo veo casi como un credo, un dogma. Creo fervientemente en que el diseño tiene ese superpoder y por la experiencia que estamos teniendo en estas conversaciones con los diseñadores y con las preocupaciones que tienen a la hora de elaborar sus productos, a mí el diseño me reconcilia con ese lugar al que queremos ir todos.
No estamos solos, hay mucha gente trabajando en mejorar las cosas. Lógicamente en el camino habrá errores y cosas que no funcionen, pero me gusta ver que se intenta y que se está trabajando para conseguirlo. Se está haciendo también desde diferentes disciplinas.
¿Cómo ves los avances tecnológicos, sobre todo en la interacción con la máquina que hay en rediseñar el mundo? ¿Qué debes aprovechar y qué no? ¿Hay algo de humanismo en todo esto?
A día de hoy hay un humanismo detrás de esto. Siempre hay una persona programando esa máquina: la Inteligencia Artificial ahora mismo se nutre del conocimiento de múltiples personas, de millones de personas, de billones de personas. Eso es la Inteligencia Artificial, un gran acumulador de ideas e información que han sido escritas y pensadas por personas. La tecnología nunca la he visto como una amenaza, la he visto como una oportunidad. Las cosas se reinventan y se hacen de otra manera que siempre es para mejor. Hay que intentar encontrar la forma en que esas posibilidades permitan que la calidad del trabajo sea mejor, que sea más eficiente. No creo que eso vaya a conllevar a la desaparición de una serie de oficios, pero muchos se transformarán. Eso, sin lugar a dudas, ha sucedido en todas las revoluciones.
Los cambios suscitan incertidumbre, suscitan dudas, pero en una sociedad cada vez más avanzada, con mayor conocimiento y con un saber global del mundo en el que se vive es muy importante trabajar la tecnología de la manera más óptima posible. Desde instituciones y empresas se tiene que trabajar especialmente el tema de los valores y la moral. Yo creo que la clave es estimular y crear sociedades con riqueza de valor moral y ético que van a hacer que las personas que están detrás de una programación o de un artefacto o de la tecnología den a estas un toque humano.

¿Ideas para el próximo año?
Este año, gracias a Amazon, hemos tenido una iniciativa respecto a la lana y la respuesta ha sido fabulosa: una gran repercusión en prensa, 400 personas se han unido a través de una web a esta propuesta. Hemos conseguido que se pongan en valor a un medio centenar de iniciativas que están sucediendo en España y que ponen en valor la lana desde el diseño.
Por lo tanto, tenemos la certeza de que en el ámbito del diseño hay una conciencia clara en torno a la puesta en valor de este material. No lo hemos elegido de manera caprichosa: hemos elegido la lana porque era una materia prima valiosísima, era el oro blanco español, que actualmente atraviesa una situación muy complicada por muchísimos factores. Esto ocurre con la lana, al igual que los oficios artesanales, son como especies en peligro de extinción: no se hace nada hasta que alguien levanta la mano y dice que quedan 20 linces en España. Afortunadamente, hoy 30 años después, la población de linces se ha recuperado y han salido de las especies en extinción.
Estamos convencidos que desde el diseño podemos ayudar a contribuir a que eso suceda y que ese cambio se pueda producir, así que seguiremos trabajando en esa línea.
También este año hemos generado un espacio llamado diseñoesfera, donde empresa, diseñador y sociedad se han dado la mano y podido trabajar en un triángulo de colaboración. Así, los diseñadores han tenido la oportunidad de acceder a la empresa y la empresa ha podido conocer el talento de los diseñadores. Han salido oportunidades que germinan y que van mucho más allá de nuestro festival. Este año se ha unido Prosperidad como barrio de diseño a Tetuán y Carabanchel, por eso queremos que el año que viene haya mayor actividad. El diseño es parte de la agenda cultural destacada de la Ciudad de Madrid: la ciudadanía tiene que tomar conciencia de que el diseño no es solamente una silla, una mesa y una lámpara bonita, sino que el diseño está también en un supermercado, cuando tú bajas y eliges un producto, o en un electrodoméstico, o en cualquier edificio, o en cualquier lugar en el que tú te dirijas…
Madrid es una ciudad que está en una transformación importante y que tiene unos retos fundamentales respecto a la gentrificación, la habitabilidad, su crecimiento hacia el norte… en definitiva, hacia el futuro.