La evolución del retail: del producto a la emoción
Aunque no lo creas, lo emocional está vinculado al comportamiento de compra de los usuarios. Solo el 30% de la decisión de compra es racional, mientras que el 70% restante está condicionado por factores emocionales; así lo evidencia la investigación de Gallup.
Con esto, el futuro del retail cambió y los negocios debían diseñar sus espacios pensando en el usuario y sus emociones, ya no en el producto. Es así como marcas líderes comenzaron a modificar sus tiendas en atmósferas multisensoriales que emocionen y sorprendan, convirtiendo la experiencia de compra en una vivencia significativa.
Pero, para que un espacio evolucione hacia una tienda que despierte emociones y conecte con los usuarios, su diseño debe ser intencional, desde la iluminación de la tienda, los colores, las texturas, la disposición de los productos, la tecnología de vanguardia que implementan y los elementos sorpresa. Todo está pensado estratégicamente para activar los sentidos humanos desde el primer segundo, invitándolo a recorrer el espacio y descubrir los productos que hay en él. Así logran sumergir al cliente en su historia, haciéndolo sentir importante y parte de la marca.
Es esencial mencionar que los componentes que construyen la narrativa visual del espacio deben estar alineados con los valores del negocio y con el público que quieren atraer; a través de esta coherencia es posible diseñar experiencias auténticas que fortalezcan la confianza y creen una conexión emocional memorable.
Nike: Innovación y experiencia deportiva
Nike sabe cómo mantenerse a la cabeza en el juego del retail: siempre está innovando y es muy competitivo. Sus tiendas son notablemente experienciales. Cuentan con la última tecnología deportiva para mejorar el rendimiento físico de sus usuarios. Además, incorporaron un bar donde el cliente puede personalizar sus tenis. También implementaron canchas dentro del espacio para probar las zapatillas antes de adquirirlas y sumaron entrenadores para guiar a los compradores durante el recorrido.
Así, las tiendas de Nike se convirtieron en un canal que refuerza de manera constante la identidad deportiva de su público. Transmiten superación, movimiento, energía y el deporte como estilo de vida a través de su storytelling visual. Este potente mensaje resuena en quienes comparten los mismos valores, fortaleciendo la sensación de formar parte de la comunidad Nike.
Los negocios que consigan priorizar este sentido de comunidad sobre las transacciones comerciales lograrán transformar sus espacios físicos en el “tercer lugar”: un sitio que va más allá del trabajo y el hogar, donde la marca conecte genuinamente con su público. De acuerdo con WGSN, los consumidores del futuro desean más experiencias y vínculos emocionales debido al agotamiento causado por la digitalización. Por lo tanto, las marcas deben salir de los canales tradicionales y convertirse en estos “terceros lugares” donde se pueda escapar del estrés diario. Deben ofrecer vivencias cómodas, placenteras y una cercanía emocional que no se puede replicar digitalmente.
Starbucks: Bienestar y comunidad
Starbucks tiene muy claro cómo ser el “tercer lugar” de su comunidad. Un ejemplo de ello es el lanzamiento de su primera Community Store en Singapur, creada en colaboración con Gardens by the Bay y MINDSET Care Limited, en respuesta al aumento de casos de depresión y ansiedad en jóvenes. Esta alianza hizo que Starbucks represente más que una simple taza de café y sea un aliado del bienestar de su comunidad. Diseñaron un ambiente relajado que promueve el autocuidado a través de talleres, actividades y recursos de bienestar mental. Esto ha permitido generar un impacto real y positivo en quienes lo visitan.
Más allá de la venta
Apostar por experiencias multisensoriales, una narrativa visual coherente y llegar a ser el “tercer lugar” de sus clientes no solo asegura destacar en un mercado sobresaturado, también aumenta el tiempo de permanencia de los clientes en los puntos de venta, impulsa el crecimiento del ticket promedio y fortalece la fidelización del cliente para convertirlo en un auténtico aliado y defensor de la marca. Estos beneficios reales, que construyen relaciones emocionales profundas, crean una ventaja competitiva perdurable.
Dicho todo esto, hay una verdad que no se puede negar: los clientes futuros serán más exigentes en lo experiencial. Su elección no se centrará solo en el producto, sino en las sensaciones que les generó el lugar. Por eso, el retail contemporáneo se enfoca en diseñar espacios que toquen lo emocional y transciendan lo comercial, una visión que se está estableciendo como un pilar estratégico y que cobrará mayor relevancia en los próximos años.
Las tiendas que aspiren a ser relevantes a lo largo del tiempo deben consolidarse como puntos de encuentro donde las personas puedan desconectarse de la rutina, vivir momentos que generen bienestar y crear conexiones auténticas. Solo así los negocios perdurarán, porque lo que se siente no se olvida.