5 creadoras que transforman el espacio, los materiales y el entorno urbano
1. Ruth Asawa (1926–2013)
«Un artista no es especial. Un artista es una persona corriente que puede tomar cosas corrientes y convertirlas en algo especial.» — Ruth Asawa
Ruth Asawa fue una escultora y activista cultural estadounidense-japonesa cuya obra transformó la escultura moderna a través de un lenguaje propio hecho de alambre, aire y luz. También destacó por su defensa del acceso al arte como parte de la educación pública.
Nacida en Norwalk, California, en 1926, Asawa y su familia fueron enviadas a campos de internamiento durante la Segunda Guerra Mundial, como tantas otras personas de origen japonés. Fue allí donde aprendió a dibujar con la ayuda de otros artistas reclusos. Al salir, ingresó en el Black Mountain College de Carolina del Norte, donde estudió con Josef Albers. En un viaje a México descubrió la técnica de tejido en alambre que marcaría toda su obra.
Sus esculturas de alambre, tejidas a mano, son orgánicas y táctiles: suspendidas del techo, encierran el espacio sin bloquearlo y proyectan sombras que habitan las paredes al recibir la luz. Convencida de que el arte no debía quedarse en los museos, también diseñó fuentes y obras para el espacio público en San Francisco.
Impulsó la creación de la Escuela de Artes de San Francisco, hoy rebautizada en su honor. Sus obras forman parte de las colecciones del MoMA, el Guggenheim y el Whitney Museum. En 2025 se inauguró su primera retrospectiva internacional, que ahora se puede ver en el Guggenheim de Bilbao.
2. Faye Toogood (1977–Actualidad)
«Mi motor es el deseo de hacer nuestras vidas menos ordinarias. Intento hacer las vidas de las personas más bellas, más interesantes, más escultóricas.» — Faye Toogood
Faye Toogood es diseñadora y artista británica cuya práctica abarca mobiliario, escultura, moda e interiorismo. No pertenece a ninguna escuela ni tendencia concreta: su trabajo se entiende mejor como un universo propio.
Nacida en 1977 en Rutland, en la campiña inglesa, estudió Historia del Arte en la Universidad de Bristol y comenzó su carrera como editora en The World of Interiors. En 2008 fundó Studio Toogood en Londres, donde desarrolla su práctica multidisciplinar en torno a producto, espacios, moda y artes escénicas.
Su obra se organiza en series numeradas llamadas Assemblages, cada una construida en torno a un material o una idea. La silla Roly-Poly (2014), con su asiento redondeado y sus patas cónicas, se convirtió en un icono instantáneo. Sus colecciones más recientes recuperan materiales históricos del paisaje inglés, como el roble autóctono y el mármol de Purbeck.
Sus piezas forman parte de los fondos permanentes del Philadelphia Museum of Art, el Dallas Museum of Art y la National Gallery of Victoria de Melbourne. En 2025, Maison & Objet la nombró Diseñadora del Año, coincidiendo con su exposición Womanifesto!
3. Lina Ghotmeh (1980–Actualidad)
«La arquitectura es la continuidad de nosotros mismos. Cuando el edificio se disuelve en su contexto y se le permite pertenecer, ese sentido de pertenencia nos despierta emociones.» — Lina Ghotmeh
Lina Ghotmeh es una arquitecta libanesa afincada en París cuya obra parte de una premisa clara: construir tiene consecuencias, y un edificio debe responder al lugar, la historia y los materiales de su entorno. A esta manera de entender la arquitectura la llama «Arqueología del futuro».
Nacida en Beirut en 1980, creció en una ciudad marcada por la guerra civil. Estudió Arquitectura en la Universidad Americana de Beirut y continuó en la École Spéciale d’Architecture de París. Colaboró con Jean Nouvel en el Louvre Abu Dhabi antes de fundar su propio estudio en París en 2016.
Entre sus obras destacan el Museo Nacional de Estonia en Tartu (2016), una banda horizontal que parece sedimentarse en el paisaje báltico, la torre Stone Garden en Beirut (2020), los Ateliers Hermès en Normandía (2023), primer edificio industrial en Francia con la máxima etiqueta medioambiental, y el Pabellón Serpentine 2023 en Londres, una estructura de madera inspirada en las copas de los árboles.
Ha recibido el Premio Schelling de Arquitectura, el Premio Dezeen y el Premio Cardin de la Academia de Bellas Artes de Francia, y ha sido incluida en la lista Time100 Next. En 2024 fue elegida para renovar las galerías del British Museum de Londres.
4. Deborah Sussman (1931–2014)
«Existen millones de colores. Dar con los adecuados es un reto que me fascina.» — Deborah Sussman
Deborah Sussman fue una diseñadora gráfica estadounidense pionera en el diseño gráfico ambiental, disciplina que fusiona tipografía, arquitectura y espacio urbano para crear identidades visuales a escala de ciudad. Su obra más célebre es la imagen de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, que cambió para siempre la comunicación de los grandes eventos.
Nacida en Brooklyn en 1931, se formó en la Arts Students League de Nueva York y en el Black Mountain College, donde coincidió con John Cage y Merce Cunningham. Se graduó en el Instituto de Diseño de Chicago y en 1953, con sólo 22 años, se incorporó al estudio de Charles y Ray Eames. En 1980 fundó con el arquitecto Paul Prejza el estudio Sussman/Prejza & Co.
Su trabajo se distingue por el uso audaz del color y la tipografía monumental. Para los Juegos Olímpicos del 84 desarrolló 150 «supergráficos» que subvertían la sobriedad habitual de este tipo de eventos. La revista Time lo premió como el mejor diseño de la década. Ese mismo estilo lo trasladó a sus colaboraciones con Disney World, el metro de Los Ángeles o con arquitectos como Frank Gehry y Philip Johnson.
Fue cofundadora del capítulo de Los Ángeles del AIGA junto a Saul Bass. Recibió la Medalla AIGA en 2004 y el Premio Golden Arrow de la SEGD en 2006. Su figura es hoy referencia imprescindible en la intersección entre diseño gráfico y espacio construido, lo que ella llamaba «graphitecture».
5. Nani Marquina (1952–Actualidad)
«Una alfombra es una casa en el desierto» — Nani Marquina
Nani Marquina es una diseñadora industrial y empresaria barcelonesa que, desde finales de los 80, ha convertido la alfombra en un objeto de diseño con carácter propio. Figura clave del diseño español, su marca homónima es hoy un referente del diseño textil a nivel internacional.
Nació en Barcelona en 1952 en una familia de diseñadores: su padre, Rafael Marquina, es el autor de la icónica aceitera antigoteo que lleva su nombre. Estudió en la Escola Massana y comenzó su carrera en un estudio de arquitectura. Fundó nanimarquina en 1987, abriendo un mercado hasta entonces inexistente en España. En 1989, el MoMA seleccionó una de sus colecciones para su tienda.
Su obra se caracteriza por la investigación constante de materiales y técnicas artesanales. También fue pionera en desarrollar alfombras de autor, con colaboraciones con Javier Mariscal o Sybilla. En 1993 trasladó la producción al norte de la India, transformando la identidad de la marca y su compromiso con el comercio justo.
Recibió el Premio Nacional de Diseño en 2005. Ha presidido el FAD y la Asociación de Diseñadores Profesionales de Barcelona. Sus alfombras se han expuesto en el MoMA, el Salone del Mobile de Milán y las Naciones Unidas en Ginebra, y se distribuyen en más de cincuenta países.