Consejos para lograr el éxito en tu carrera creativa
1. Asegúrate de que tu talento o vocación tiene un mercado
Tras años de profesión, decidí fundar una agencia creativa que uniese tres disciplinas o áreas de comunicación en las que contaba con experiencia: la comunicación publicitaria, la comunicación interna y la comunicación corporativa. La idea era unificar bajo una misma estrategia las actividades de comunicación de departamentos que tradicionalmente funcionan como silos. Varios jefes de empresa entendieron mi visión y compraron mis servicios. Todos los departamentos se comportaban como hermanos del alma cuando el jefe estaba delante, pero en cuanto éste o ésta miraba por la ventana, volvían a funcionar de manera tan hermética y desincronizada como antes. Me costó no pocos disgustos y proyectos empantanados darme por vencido. Unir mis talentos funcionaba sobre el papel, pero no había un mercado real para la fusión.
2. Elegir a tus primeros clientes o a tus primeros empleadores es decisivo
En otra ocasión logré que una agencia multinacional me enviara a Estados Unidos. Acepté la primera oficina que me ofrecieron, Chicago. Cuando intenté cambiar de oficina a una con un perfil de trabajo más rompedor, todos mis potenciales empleadores ponían caras. Descubrí que, en el mercado estadounidense, trabajar en el amable Midwest no era la mejor credencial para trabajar en ideas rompedoras. Esperaban que hubiera trabajado en agencias de Nueva York, Los Ángeles o Miami. Tuve que rebajarme el sueldo y bajar peldaños jerárquicos para poder trabajar en el tipo de campañas publicitarias con las que soñaba.
Lo mismo pasa cuando aceptas a tus primeros clientes. Los buenos clientes te dejan hacer buenos trabajos y estos atraen a más buenos clientes que buscan, aprecian y pagan por buen trabajo.
Lo mismo sucede a la inversa. Trabajos mediocres suelen atraer más clientes mediocres.
Los primeros pasos en tu carrera o proyecto empresarial creativo son decisivos.
3. No se puede ser un buen profesional creativo sin autoconocimiento personal
Con mucha ilusión, otra vez acepté ser responsable de un pequeño ejército de profesionales creativos de un grupo de comunicación. Mi primer día fue gestionar una lista de despidos. La primera semana la pasé sumergido en dilemas financieros y quejas de clientes. El primer mes ya merodeaba por el área de los creativos, dando opiniones no solicitadas sobre estrategias, imágenes o titulares. Al año mendigaba por los pasillos que me dejaran entrar en reuniones para al menos seguir en contacto con la creatividad. No creo que fuese un gran líder para aquella empresa. Desde entonces no acepto trabajos de gestión que me destierren completamente del mundo de las ideas. Aprendí que soy más cazador o recolector (de ideas) que granjero. Soy más feliz olfateando en busca de ideas que tirando de un arado.
4. Trabajar por cuenta propia no supone tener más libertad que siendo empleado
Seré mi propio jefe. Escogeré cuándo irme de vacaciones. Respetaré mis fines de semana. Diré no a malos clientes. Siempre me he hecho estas promesas en los periodos en que he trabajado como freelance independiente. La realidad es que, teniendo tu propio estudio, eres el oso que baila, el zíngaro que toca la flauta y el payaso que pasa la pandereta pidiendo monedas, todos a la vez. No eres más libre trabajando por cuenta propia que siendo empleado de otros. Simplemente escoges otro tipo de servidumbres.
5. Nunca dejes para después tu propio branding como profesional creativo.
Mi pasión por mi trabajo para clientes me ha hecho relegar mi branding personal y autopromoción a un segundo lugar. Sí, he escrito libros, pronunciado conferencias, colaborado en prensa, radio y televisión y creando cursos en línea. Pero siempre han sido un segundo plato. Nada planificado ni buscado, sino algo que he hecho en mis ratos libres, en periodos bajos de trabajo o simplemente fruto de no saber decir no.
Invariablemente, cada esfuerzo de promoción me ha traído nuevos clientes, proyectos originales o colaboradores interesantes. Cada esfuerzo me ha ayudado a conocerme mejor, a aprender nuevas habilidades o a explorar nuevas disciplinas profesionales. Sin embargo, el resultado de carecer de una estrategia de promoción planificada y consistente ha sido una marca personal dispersa. Muchos clientes y colaboradores se sorprenden al descubrir que he colaborado en campañas políticas, o que he trabajado delante y detrás de las cámaras, que me siento cómodo en un escenario. Y no me han buscado o he dejado escapar proyectos creativos que me hubieran hecho muy feliz.
Tu primer cliente siempre debes ser tú.
Y de la industria del vino de Jerez, ¿qué?, preguntará el lector atento. Nunca aprendí a hacer vino. Eso sí, disfruto mucho bebiéndolo.