Entrevista a Anna Vilageliu
1. ¿Quién eres?
Mi nombre es Anna, soy diseñadora de producto y gráfica, nací en Barcelona y actualmente, resido en Friburgo de Brisgovia, una preciosa ciudad situada en el suroeste de la Selva Negra, en Alemania.
Durante mi formación académica, me especialicé principalmente en diseño de producto, con escaso contacto con el diseño gráfico. Sin embargo, para mí, el diseño es una disciplina global que me invita a cuestionar lo que ocurre a mi alrededor y, de alguna manera, influir en ello. Por ello, consideré esencial dominar también el diseño gráfico como herramienta para poder seguir expresándome.
A lo largo de mi carrera, desarrollé proyectos que fueron fundamentales para mi crecimiento personal y profesional, abordando temas que se encuentran en el centro del debate contemporáneo, como la arquitectura urbana hostil y, en mi trabajo de fin de grado, la desconexión entre género y sexo.
El campo del packaging siempre me ha llamado la atención. ¿Cómo es posible que algo tan cotidiano y aparentemente insignificante tenga un impacto tan profundo en nuestras vidas? Además, me atraía la idea de combinar mis dos grandes conocimientos: el diseño gráfico y la parte estructural y tridimensional del producto. Por esta razón, decidí cursar el Máster en Packaging e Identidad de Marca en SHIFTA.
2. ¿Qué estás haciendo actualmente?
En Barcelona, comencé a trabajar durante mi carrera en el reconocido taller de cerámica Aguadé, fundado por el ceramista Jordi Aguadé, quien fue galardonado con la Creu de Sant Jordi por su dedicación a la cerámica y su relevante contribución a la cultura. Durante dos años pude unir la cerámica, una de mis grandes pasiones, con mi trabajo. En el taller, nos encargábamos de la producción de vajilla clásica y moderna destinada tanto a la hostelería nacional como internacional. Aprendí muchísimo y experimenté un gran crecimiento personal. Desarrollé una amplia gama de habilidades profesionales que he podido aplicar en mis futuros trabajos. El excelente trabajo en equipo que realizamos, nuestra capacidad para adaptarnos a los pedidos y los plazos, así como la interacción directa con los clientes, me prepararon para los retos que estoy atravesando a día de hoy.
Simultáneamente, siempre he trabajado como tallerista en centros culturales del barrio, realizando actividades manuales de todo tipo con niños y adolescentes. Comencé a llevar a cabo pequeños proyectos en colaboración con diseñadores y artistas plásticos en Barcelona, pero pronto me di cuenta de que todo se me quedaba pequeño. Pensé que, si realmente quería seguir aportando algo significativo en este tipo de proyectos, tenía que continuar creciendo y expandiendo mis horizontes. Así fue como tomé la decisión de mudarme a Alemania, inicialmente sin un rumbo claro, pero aprovechando mi segunda nacionalidad, la alemana.
Como ocurre con toda persona que se instala en un nuevo país, la necesidad de encontrar trabajo para poder subsistir es urgente. El trabajo de diseñadora, sin embargo, es un campo que debe buscarse con paciencia y sin prisas, ya que no es algo que caiga del cielo de un día para otro. Así que empecé a trabajar en un restaurante, donde sigo actualmente. No obstante, nunca dejé de buscar nuevas oportunidades a mi alrededor, y fue entonces cuando surgió un segundo empleo relacionado con el diseño: la creación de “Mustermappen”, o muestrarios, en español. Estos libros con muestras de materiales son los que utilizamos cuando estamos seleccionando los materiales o acabados para una pared o un suelo. La empresa en la que actualmente trabajo, Die Mustermacher, me permitió aprender sobre la creación desde cero de diversos materiales, sus aplicaciones en diferentes ámbitos y las posibles opciones de acabados.
Con el tiempo, comencé a ganarme mi puesto como diseñadora gráfica en la misma empresa, iniciando el rediseño del logo de la empresa y luego encargándome de la preparación de documentos para la impresión de los libros de muestras y otros materiales necesarios. Poco a poco, estoy planteando mi regreso a Barcelona, o tal vez a otra ciudad de España, para seguir creciendo tanto a nivel personal como profesional.
3. ¿Cómo fue tu experiencia en SHIFTA?
Mi experiencia en SHIFTA fue todo un acierto. No solo por todo el conocimiento que adquirí, sino también porque se alineó perfectamente con mis planes de mudarme a Alemania. Se trata de un máster completamente online, impartido por destacados profesionales del diseño de packaging, quienes estuvieron siempre atentos a mi progreso y compartieron su pasión por este campo. Con algunos de ellos he mantenido el contacto. Son personas abiertas y transparentes, que demuestran un gran interés por lo que enseñan, lo cual me resulta realmente admirable.
Es un máster con una gran carga de trabajo, lo que me permitió aprender de manera rápida y profunda, pero siempre pude adaptarlo a mi empleo.
4. ¿Qué nos recomiendas?
Algo que siempre me gusta recomendar es un buen libro, y creo que este es el que más veces he recomendado. No está enfocado en lo profesional, sino más bien en lo personal.
Se trata de Los cuatro acuerdos, de Miguel Ángel Ruiz Macías. Es un libro basado en la sabiduría ancestral tolteca, que presenta cuatro acuerdos fundamentales para alcanzar la libertad personal y la paz interior. Ha sido una obra que me ha acompañado desde mi juventud hasta el día de hoy, ayudándome a gestionar los problemas y desafíos que me han surgido en la vida de una manera mucho más espiritual y amable conmigo misma.