De las raíces a la vanguardia
El viaje de Marina es un retorno al origen para impulsarse hacia el futuro. Su relación con el diseño comenzó en la Escuela Superior de Diseño (ESI) de Valladolid, donde descubrió su pasión por el mundo de las etiquetas y el packaging. Tras unas prácticas en Valencia, el devenir profesional la llevó de vuelta a su tierra, donde actualmente ejerce como diseñadora gráfica en las Bodegas Familiares Matarromera.
No obstante, su inquietud por no quedarse en la superficie y profundizar, la llevó a matricularse en el Máster en Packaging e Identidad de Marca de SHIFTA by Elisava. Para Marina, la elección fue clara por dos motivos: la flexibilidad de la formación online para compaginarla con su trabajo y, sobre todo, el perfil del profesorado. “En el mundo del diseño, donde la teoría puede ser ambigua, es fundamental que los profesores sean profesionales en activo y trabajen de lo que enseñan”, asegura.
En el programa descubrió unas sinergias creativas, que también le han valido una Mención Honorífica en los International Design Awards (IDA) por el rediseño de identidad de BStartup (Banco Sabadell), junto a sus compañeras Cèlia Ortiz y Andrea Suárez. Pero entre tantos proyectos, Marina comenzó a gestar una idea única que le llevaría a alcanzar un hito en su porfolio.
‘Sait’: La poesía de lo sostenible
El proyecto que ha conquistado al jurado internacional y le ha valido el Oro se llama ‘Sait’, una marca de vinos ecológicos cuyo nombre alude a la percepción de los pequeños detalles, el cuidado y el mimo. Su objetivo es crear una comunidad joven, consciente de su entorno y divertida. Centrado en profundizar, apostar por su tierra y revitalizar el negocio local, ‘Sait’ va mucho más allá del etiquetado gráfico y es una apuesta técnica por la sostenibilidad.
Para minimizar la huella de residuos, la botella no tiene etiqueta principal. Solo cuenta con la contraetiqueta (por términos legales) y una tirilla diferenciadora. El diseño contempla el uso de un único molde de botella para facilitar el sistema de recogida, lavado y reutilización. Aun así, el elemento más distintivo es el packaging secundario. Fabricado con madera de pino local, el estuche protege la botella durante el envío, pero al llegar al hogar del consumidor, cobra una segunda vida y se transforma en un botellero.
La autoexigencia como motor de éxito
Para Marina, que ya conocía estos premios por haber ganado un Bronce en su etapa universitaria, este Oro es mucho más que un trofeo en la estantería. Ha sido una inyección de confianza: “En el día a día haces y haces, pero no te paras a pensar”, comenta sobre la autoexigencia típica de los diseñadores y su constante “ojo crítico”.
Este galardón es el antídoto contra ese síndrome del impostor que a menudo acecha a los creativos. Es la validación de que su mirada crítica y su autoexigencia tienen un propósito. Hoy, mientras gestiona la imagen de once bodegas, Marina mira hacia el futuro con la certeza de quien sabe lo que vale. Su sueño es la libertad del freelance, ese espacio donde el tiempo se detiene para que ella pueda dedicarle a cada proyecto el alma, el detalle y el amor que ‘Sait’ ya lleva impresos en su ADN.